En Grupo Cencerro volvemos a poner a disposición del sector agropecuario los datos de nuestros cierres preliminares de la campaña gruesa. Esta información, consolidada a partir del acompañamiento en gestión económico-financiera a más de 220 empresas del sector, busca servir de guía y respaldo para los productores en el contexto actual.
La campaña de gruesa 25/26 estuvo marcada por un fuerte estrés hídrico durante el verano, lo que impactó directamente en los rendimientos y generó una alta variabilidad entre zonas. Aun dentro de regiones relativamente homogéneas, se observaron diferencias significativas en los resultados productivos.
Comenzando con el maíz, el cultivo exhibe realidades muy diversas según la región. En zonas núcleo pampeana, con rendimientos de 9 a 11 t/ha, se proyecta un margen bruto de 400 a 600 USD/ha, alcanzando rentabilidades superiores al 40%.
La región Pampeana Sur muestra un comportamiento muy heterogéneo, aunque con un buen potencial económico en ambientes de alto rinde, registrando márgenes netos que van desde valores casi neutros hasta más de 600 USD/ha. Por su parte, la región Pampeana Norte, una zona de alto potencial productivo, se vio fuertemente condicionada esta campaña por la estructura de costos, con márgenes netos que rondan entre los 15 y 469 USD/ha.
En zonas más ajustadas (NEA o esquemas con alto arrendamiento), los márgenes son extremadamente finos, en algunos casos inferiores a 50 USD/ha.
En cuanto al girasol, esta oleaginosa presenta un comportamiento económico y productivo más estable frente al maíz. Si bien los resultados exhiben cierta variabilidad según la región, desde Grupo Cencerro proyectamos rendimientos de entre 1,8 y 3 tn/ha, con márgenes que oscilan entre los 150 y 400 USD/ha en ambientes de buena aptitud.
Específicamente, en el sur bonaerense se registran los rendimientos más altos (alcanzando las 3 tn/ha), mientras que la provincia de La Pampa presenta rindes inferiores, aunque con un perfil agronómico más defensivo. En esta última región, se estiman rentabilidades que oscilan entre un 9% y un 57%.
El girasol ingresa a la campaña 26/27 bajo un escenario particular: frente a una relación stock-consumo ajustada en el hemisferio norte, el mercado global se recuesta sobre la oferta sudamericana, con un marcado protagonismo de Argentina. En este sentido, los reportes anticipan una campaña local de gran magnitud, proyectando volúmenes de producción en niveles récord.
En cuanto a la soja, los resultados económicos varían fuertemente según la zona, pese a que los rindes resultan bastante homogéneos. La clave de esta disparidad radica en la estructura de costos, siendo el valor del arrendamiento el factor más determinante.
El alto valor del costo de la tierra ha elevado de forma directa el rendimiento de indiferencia, lo que ha reducido considerablemente el margen de maniobra y aumentado la vulnerabilidad del planteo ante posibles mermas productivas. Además, la 25/26 se destaca por los altos costos de los agroquímicos y labores, que terminaron siendo relevantes dentro de los planteos generando diferencias significativas entre zonas.
Al analizar la región Pampeana Norte, notamos una fuerte disparidad en la rentabilidad. Esto responde a la combinación de los costos de estructura y los niveles de rendimiento que, si bien varían entre un campo y otro, continúan moviéndose dentro de los valores lógicos esperados.
En Córdoba, los fertilizantes y agroquímicos representan el costo más relevante de los planteos agrícolas. Este factor resulta crítico en regiones como Río Cuarto, donde su peso en la estructura total impacta directamente la rentabilidad final.
En el caso de regiones como el NEA, se registran empresas que han alcanzado márgenes de 230 USD/ha, lo que representa una rentabilidad del 40%. Este resultado obedece a una estructura de costos relativamente contenida —con especial énfasis en el ahorro en fertilizantes— y a un valor de arrendamiento que, si bien es significativo, permite fijar un rendimiento de indiferencia de 2,1 tn/ha, otorgando así un sólido margen de seguridad al planteo productivo.
En conclusión, la campaña gruesa está cerrando con una alta variabilidad económica: las diferencias en los rindes impactaron de lleno en los márgenes y generaron una amplia dispersión de resultados. El estrés hídrico que pasaron algunos cultivos de primera y el costo del arrendamiento han sido las variables críticas, ya que al elevarse el rinde de indiferencia, se recortó drásticamente el margen de acción ante cualquier caída en la producción.
En materia comercial, será clave capitalizar las oportunidades de venta que surjan durante noviembre. Ante un mercado sin expectativas de subas sostenidas, la estrategia debe enfocarse en aprovechar estas ventanas puntuales de mejora.
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