Estamos en un contexto donde cualquier decisión para las empresas agropecuarias debe ser tomada con cautela. En un entorno económico marcado por la volatilidad, la imprevisibilidad y costos operativos crecientes, cada movimiento patrimonial debe analizarse con precisión. Quedar expuestos a condiciones crediticias desfavorables puede comprometer severamente la liquidez y la viabilidad del negocio a mediano plazo. En el trabajo diario con nuestros clientes observamos un patrón muy claro: son muy pocas las empresas dispuestas a financiarse y, desde nuestro equipo de trabajo, mantenemos una postura firme de no fomentar el endeudamiento en este contexto.
El costo financiero dejó de ser un ítem menor y se transformó en un costo real. Hoy en día, la primera línea de defensa —y sin dudas la decisión estratégica más sólida para cuidar la salud de la caja— es el autofinanciamiento mediante el uso de capital propio.
Sin embargo, comprendemos que la caja propia no siempre alcanza para cubrir la totalidad de los costos de siembra o ciclo productivo. Cuando recurrir a una línea de crédito externa se vuelve inevitable, la decisión estratégica clave no es solo "cuánto" pedir, sino "cómo y en qué moneda" estructurar la deuda:
Financiamiento bancario en pesos para capital de trabajo: Sigue siendo una opción costosa. Los créditos en pesos cuentan contasas que no acompañan demasiado y acaban siendo difíciles de absorber.
El dilema en el sector agrícola: Al proyectar los números de la campaña y analizar los márgenes brutos y netos esperados, la recomendación para la agricultura es no tomar financiamiento, tanto en pesos (tasas anuales entre un 35% y 45%) como en dólares (tasas anuales entre un 6% y 8%). Asumir deuda en dólares con la expectativa de pagar con grano implica exponerse al riesgo de fluctuación de precios de los commodities, mientras que la deuda en pesos puede afectar a los márgenes por sus altas tasas.
Ganadería y la gestión del descalce de monedas: Con nuestros clientes ganaderos, el objetivo principal es evitar que quede descalsada la moneda del préstamo en relación con la de mi negocio. Quien decida tomar un crédito ganadero en dólares o en pesos debe asegurarse un mecanismo de cobertura; en este sentido, contar de forma paralela con producción agrícola permite vender grano a término o utilizarlo frente a un eventual salto en el tipo de cambio oficial.
El auge del crédito comercial: La alternativa que gana terreno es el crédito comercial. Consiste en financiar la compra de insumos claves (semillas, fertilizantes, fitosanitarios) con pago calzado a cosecha directamente con los proveedores o distribuidoras. Con tasas mensuales que actualmente observamos en torno al 0,8%, esta herramienta ofrece previsibilidad, adaptabilidad a los tiempos de la cosecha y un costo financiero menor en comparación con el circuito financiero tradicional.
El panorama actual exige gestionar el riesgo. Priorizar la liquidez, evitar el descalce de monedas y aprovechar herramientas flexibles como el crédito comercial son hoy los pilares para defender la rentabilidad del negocio agropecuario.
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