En el ADN del productor argentino reside una intuición envidiable. Es esa capacidad de mirar el cielo o caminar un lote y saber qué necesita la tierra. Sin embargo, en el escenario económico actual, la intuición ha dejado de ser un puerto seguro. Hoy, el "escritorio" tiene tanto peso en la rentabilidad como el rinde por hectárea.
Recientemente, en Roque Pérez, nos encontramos con una historia que es el espejo de cientos de empresas familiares. Mariano, abocado a los “fierros” y la hacienda, y Carla, lidiando con una administración que sobrevivía entre un Excel rudimentario y una montaña de "papeles impresos" sobre la mesa.
El peligro de los datos aislados
Tener papeles no es tener información. Carla hacía un esfuerzo enorme, pero el desorden impedía ver la foto completa. ¿El resultado? La imposibilidad de conocer rentabilidades y, lo que es más grave, la incapacidad de proyectar. En el agro, no saber dónde se está parado financieramente hoy, es condenar las decisiones de mañana.
Desde Grupo Cencerro, nuestro primer objetivo fue instalar un método. Ordenamos los ingresos, egresos y ventas de hacienda en planillas funcionales. Pero el verdadero salto de calidad llegó con la reportabilidad.
Certezas en tiempos de incertidumbre
Gracias a este ordenamiento, la empresa pudo obtener algo que antes era una utopía: un cierre de costos preciso. Pero fuimos más allá. Armamos un flujo de fondos proyectado, una herramienta que hoy les permite algo vital en la Argentina de hoy: calzar las ventas de hacienda con el plan de pagos de IVA.
Ya no se vende "porque hace falta caja"; se vende porque el flujo de fondos dice cuándo es el momento óptimo para la salud financiera del negocio.
La gestión como diferencial competitivo
Cuando una empresa familiar como la de Mariano y Carla profesionaliza su administración, sucede algo transformador: las decisiones dejan de tomarse por urgencia y pasan a tomarse por estrategia. Saber qué unidad de negocio es más rentable o cómo impacta un costo no desembolsable (como la amortización de maquinaria) es lo que hace la diferencia.
En Grupo Cencerro ya acompañamos a más de 220 empresas que decidieron que el desorden administrativo era un costo que ya no estaban dispuestos a pagar.
La pregunta para el productor hoy no es cuánto va a rendir el lote, sino cuánto de ese rinde va a quedar realmente en el bolsillo tras una gestión eficiente. La metodología está disponible; el primer paso es animarse a limpiar el escritorio para empezar a ver el negocio.
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